Los bares, novedosos sustitutos del aula para aprender idiomas

Los bares, novedosos sustitutos del aula para aprender idiomas

Para aprender un idioma no hay nada mejor que sostener una conversación (de lo que sea) con un nativo. Y ya no es necesario viajar al exterior para poder hacerlo. A partir de la gran cantidad de extranjeros que visitan o se instalan en el país, cada vez son más los sistemas que ofrecen aprender desde inglés hasta griego al interactuar con personas de otros países en un after office, happy hour incluido.

Las posibilidades van desde sentarse a la mesa de un bar con extranjeros o participar de convocatorias temáticas que arman organizaciones de expatriados hasta pasar un fin de semana en una estancia en Santa Fe en la que sólo se hablará inglés.

Spanglish Exchange es una de las propuestas que más adeptos cosecharon en Buenos Aires, sobre todo porque es una de las más económicas y abiertas. La idea es reunir alrededor de una mesa de café a un grupo de argentinos con uno de extranjeros. El encuentro se organiza en miniconversaciones de diez minutos. Durante los primeros cinco minutos se hablará en inglés. Durante la segunda mitad, la conversación seguirá en castellano. De esta manera, nativos y extranjeros conseguirán aprender y ejercitar el idioma del otro.

Se trata de una iniciativa que se realiza en bares en Palermo, San Telmo y en el centro. “Spanglish no es una clase, es un evento social donde aprendés detalles lingüísticos y culturales”, explica Nathan Vermeiren, manager del sistema. Los bares van cambiando.

Para participar hay que inscribirse previamente en la página www.spanglishexchange.com y pagar un costo que ronda los 25 pesos y que, en algunos casos, incluye una consumición.

LA NACION participó de un encuentro que se realizó en Khon Tanto, en Gorriti 4647. Allí, los extranjeros eran mayoría, sobre todo los procedentes de Estados Unidos. Entre los locales había varios grupos de estudiantes de academias de idioma tradicionales dispuestos a sumarse a esta iniciativa para practicar conversación.

DISTINTOS ACENTOS

Débora Nishimoto es de familia japonesa, pero porteña de crianza. “Vengo siempre. Aunque estudio el profesorado de inglés, el valor agregado es que pude conocer los distintos acentos, según si son norteamericanos, ingleses, escoceses, australianos… Además, siempre se conoce gente nueva”, cuenta.

Elana Weisberg, por su parte, es de Pensilvania. Hace un año que está en Buenos Aires como parte de un intercambio y dicta clases en un instituto. “Vengo porque es el único lugar en el que puedo ejercitar mi español”, aseguró con una copa de cabernet souvignon en la mano y dispuesta a quedarse al happy hour que ofrece el bar después de hora.

En 2001, cuando la crisis económica golpeó los bolsillos y limitó para muchos la posibilidad de acceder al estudio de idiomas en institutos, comenzaron a surgir en Buenos Aires los talk times . Los porteños que querían practicar un idioma se reunían alrededor de mesas de un bar y, café mediante, sostenían una conversación en la lengua convenida. Hoy, este sistema se extendió a todo el país: ya son más de 350 los bares en la Capital y en el interior en los que regularmente se juntan personas que quieren practicar alguno de los siete idiomas que se ofrecen: inglés, francés, italiano, portugués, alemán, griego y castellano.

“El idioma salió de las aulas y se instaló en el ámbito de ocio. En principio, eran argentinos, pero comenzaron a llegar muchos extranjeros, turistas de paso o residentes que no hablaban castellano. Entonces, podían hablar en inglés o francés con argentinos”, explica Felipe Fliess, fundador del sistema.

“Al principio, en algunos encuentros, empezamos a hacer media hora y media hora de conversación intercambiada. Entonces, decidimos armar los after talk times , que son en castellano”, agrega Fliess.

Los talk times que reúnen más extranjeros son los de Recoleta, que antes funcionaban en La Biela y ahora se mudaron a Prima Fila, en el Buenos Aires Design, o en el Café Isabella, en Charcas y Salguero, en Palermo.

Michelle Martoglio es una canadiense que se instaló en el país y que en 2008 diseñó un programa de inmersión idiomática para adultos con nativos. Se llama Siempre Inglés.

“Nuestros fines de semana de inmersión están diseñados para practicar inglés sin el uso de libros ni textos, donde la única herramienta sea la conversación espontánea, emulando un viaje al extranjero. Desde que llega hasta que se va, el participante deberá interactuar todo el tiempo en inglés. Es la mejor forma de quitarse el miedo a hablar”, dice Michelle.

Los encuentros se realizan en la estancia Desdel, en Cañada de Gómez, provincia de Santa Fe. El fin de semana de inmersión cuesta 500 pesos e incluye el alojamiento y las comidas. Su página web es www.siempreingles.com.

También el Club Europeo promueve la práctica de idiomas de lenguas de ese origen a través de reuniones sociales no formales. Los after office se realizan en el palacio San Miguel, en las fechas que se anuncian en la página web www.clubeuropeo.com, y ofrece la posibilidad de que en los locales se interactúe con personas de otros países y se ejercite el idioma en un ambiente informal. También se organizan charlas temáticas de diversos intereses, como viajes, negocios y otras experiencias.

Fuente: La Nación

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